“Las historias nos buscan, pero somos nosotros los que les damos corporeidad y las ordenamos. Algunas habitan en miles de palabras que, hilvanadas, producen una narración. Otras precisan de muy pocas, pero poseen la misma fuerza.”

Santiago García Navarro

martes, 24 de septiembre de 2024

Noche


Aquella fue una de las noches más divertidas que pasé junto a él. No recuerdo haber parado de reír ni un solo minuto.

Le miraba y reía, nos mirábamos y reíamos. Era un sinfín de bromas, una danza de carcajadas que ninguno de los dos quería detener.

 

El mundo podía derrumbarse, pero en ese pequeño universo de risas todo estaba bien. Sus ojos chispeaban bajo la luz tenue de las farolas, reflejando la alegría desbordante de un instante perfecto.

 

—Para, para, por favor… —le supliqué entre jadeos, llevándome una mano al pecho—. Me va a dar algo de tanto reír.


sábado, 24 de agosto de 2024

Mentira



Cuando yo era pequeño me gustaba sacar la lengua desde la ventanilla de atrás del coche de mi padre.

Me resultaba muy divertido, sobre todo en las paradas de los semáforos, mirar a los coches que se ponían a mi lado, yo siempre viajaba en el lado derecho, y cuando llegábamos al semáforo, sacaba la lengua. Abría mucho la boca para que mi gesto fuera más provocador aún. Notaba como mis labios se tensaban, mi boca alcanzaba su máxima apertura y las comisuras estaban a punto de estallar.

 

Era un gesto que duraba muy poco tiempo, apenas segundos, pero que a mí me resultaba de lo más obsceno. Pensaba que era un niño muy malo que traspasaba todas las reglas. Era un caso perdido.


miércoles, 24 de julio de 2024

Eterna

 


De nuevo miró por la ventana del balcón de su habitación. La mañana era clara, aunque en el cielo persistían las nubes. Paseando hacia la entrada del parque, una señora guiaba a tres niños. ¿Serían sus hijos o sería una doncella que los acompañaba al jardín?

Percibió una sensación extraña en su cuerpo. El no haber sido madre era una idea que siempre estaba en su cabeza, torturándola. 

Eran dos varones y una hembra. Reían. Llevaban unos grandes aros que hacían rodar sobre la gravilla del camino de entrada, hacia la fuente. La niña abrazaba una muñeca enorme para su edad.

lunes, 24 de junio de 2024

Efímero



La tarde del segundo jueves de cada mes nos reuníamos en el parque. Solo eran cuatro horas las consentidas por las autoridades, un pequeño respiro en el interminable tapiz de días grises y cielos cubiertos. 
 
Los edificios, monolitos de hierro y cristal, se replegaban unos metros sobre su emplazamiento para permitir que la luz y el aire inundasen ese espacio. Era como si el propio paisaje se inclinara ante nosotros, regalándonos un momento de tregua, un instante de reconciliación con la naturaleza que apenas recordábamos.
 
Respirábamos. 

viernes, 24 de mayo de 2024

Abismo

¿Qué pensarías de alguien que te ve y te ignora? 
¿Qué pensarías de alguien con quien has llenado horas de conversaciones y no tiene una sola palabra para ti? Cada silencio pesa más que las palabras dichas.
 
¿Qué pensarías de alguien que decía que eras sus ojos y ahora evita la mirada?
 
Pero yo ya no pienso nada.

miércoles, 24 de abril de 2024

Memoria


Abbas volvía del puerto cargando sus envases, como lo había hecho tantas veces que su memoria ya era incapaz de contarlas. Caminaba con pasos lánguidos y fatigados, cada uno repleto no solo del peso de los recipientes, sino de una vida entera.

Estaba cansado.

Su vida había sido larga, pero no provechosa. Así era como lo sentía él, lamentaba que los años hubieran pasado sin dejar una huella que valiera la pena recordar.

De nuevo, echó en falta el hijo que debía continuar su tarea, sabiendo que era un pensamiento improductivo.

domingo, 24 de marzo de 2024

Viaje



La última vez que visité el pueblo noté que había cambiado su olor.
 
Puede parecer una tontería, pero cuando llegué a la estación y recogí la maleta, miré varias veces el letrero de las taquillas donde se anunciaba el nombre de la población, como si necesitara cerciorarme de que realmente estaba en mi destino.
 
Solo percibía ese olor neutro de los pueblos de paso. Un olor que huele a todo y a nada, a algo permanentemente provisional. Como si la esencia de ese lugar se hubiese diluido en el tiempo, como si las calles, las casas y los campos hubieran perdido su identidad, y con ello, yo perdía la mía también.