“Las historias nos buscan, pero somos nosotros los que les damos corporeidad y las ordenamos. Algunas habitan en miles de palabras que, hilvanadas, producen una narración. Otras precisan de muy pocas, pero poseen la misma fuerza.”

Santiago García Navarro

viernes, 24 de enero de 2025

Cirugía


—Esta es la última que me hago, se mintió frente al espejo.


No era la primera vez que lo decía, ni sería la última. Ya no sabía cuántas cirugías llevaba encima, cuántos retoques había sufrido su cuerpo, pero lo importante era que siempre quedaba una última, una que finalmente lograra llevarla a la perfección que tanto anhelaba.

 

Se miró un momento, analizando la nueva forma de su rostro, los suaves contornos que había conseguido con la última intervención. Las vendas apretaban su piel, pero no sentía dolor. O al menos no el tipo de dolor que le importaba. Sabía que se acercaba un poco más a la imagen de perfección que tenía en su cabeza.

 

El bisturí era su mejor amigo, su cómplice fiel.

martes, 24 de diciembre de 2024

Metro

 


El profesor nunca fue un tipo común.

Desde la primera clase en la academia de inglés, ya se notaba que tenía algo especial o peculiar, más bien. Alto, muy delgado y con un acento británico tan marcado que parecía sacado de una película de espías antigua. Pero lo que más destacaba de él era su capacidad de contar anécdotas absurdamente increíbles con una naturalidad pasmosa.

Una tarde, mientras intentaba que habláramos sobre experiencias graciosas o situaciones extrañas, nos contó la historia de cómo, durante la huelga del metro en Madrid en 1976, había logrado hacerse con un rollo completo de billetes de metro. Lo dijo como quien comenta que ha encontrado una moneda tirada en la calle.

domingo, 24 de noviembre de 2024

Gasolinera

 


Estoy sentada en una incómoda banqueta frente a la caja.

 

El mar, siempre presente, parece burlarse de mí con su sonido constante. Lo oigo sin esfuerzo, como si el viento, que no ha dejado de soplar desde esta mañana, me lo susurrara al oído. Pero no es el mar lo que me inquieta, sino esa sensación de que el tiempo hoy ha decidido que no se mueve. Las agujas del reloj están detenidas, tomándose un descanso, dejándome atrapada en este eterno instante de espera.

 

Miro hacia el contador: dos personas han parado aquí desde que empecé el turno.

 

Dos.

 

Es todo lo que ha pasado en este rincón olvidado de la carretera.

jueves, 24 de octubre de 2024

Concurso

 


Los participantes comprueban sus turnos en el monitor.

 

La sala respira un silencio tenso, como si todos estuviéramos esperando que una bomba explotara. Pero no, sólo son los turnos del concurso de la consulta del médico.

 

Los dígitos comienzan a moverse, y un pequeño suspiro colectivo llena el aire. Cada segundo que pasa parece más largo que el anterior.

 

El señor que tengo al lado está al borde de un ataque de nervios, como si la suerte de su vida dependiera de una combinación de cifras y letras en una pantalla digital. Su mirada se clava en el monitor, como si pudiera hacer que su turno apareciera simplemente con la fuerza de la voluntad. No quiere perder ni un detalle y mantiene sus papeles pegados al rostro.


martes, 24 de septiembre de 2024

Noche


Aquella fue una de las noches más divertidas que pasé junto a él. No recuerdo haber parado de reír ni un solo minuto.

Le miraba y reía, nos mirábamos y reíamos. Era un sinfín de bromas, una danza de carcajadas que ninguno de los dos quería detener.

 

El mundo podía derrumbarse, pero en ese pequeño universo de risas todo estaba bien. Sus ojos chispeaban bajo la luz tenue de las farolas, reflejando la alegría desbordante de un instante perfecto.

 

—Para, para, por favor… —le supliqué entre jadeos, llevándome una mano al pecho—. Me va a dar algo de tanto reír.


sábado, 24 de agosto de 2024

Mentira



Cuando yo era pequeño me gustaba sacar la lengua desde la ventanilla de atrás del coche de mi padre.

Me resultaba muy divertido, sobre todo en las paradas de los semáforos, mirar a los coches que se ponían a mi lado, yo siempre viajaba en el lado derecho, y cuando llegábamos al semáforo, sacaba la lengua. Abría mucho la boca para que mi gesto fuera más provocador aún. Notaba como mis labios se tensaban, mi boca alcanzaba su máxima apertura y las comisuras estaban a punto de estallar.

 

Era un gesto que duraba muy poco tiempo, apenas segundos, pero que a mí me resultaba de lo más obsceno. Pensaba que era un niño muy malo que traspasaba todas las reglas. Era un caso perdido.


miércoles, 24 de julio de 2024

Eterna

 


De nuevo miró por la ventana del balcón de su habitación. La mañana era clara, aunque en el cielo persistían las nubes. Paseando hacia la entrada del parque, una señora guiaba a tres niños. ¿Serían sus hijos o sería una doncella que los acompañaba al jardín?

Percibió una sensación extraña en su cuerpo. El no haber sido madre era una idea que siempre estaba en su cabeza, torturándola. 

Eran dos varones y una hembra. Reían. Llevaban unos grandes aros que hacían rodar sobre la gravilla del camino de entrada, hacia la fuente. La niña abrazaba una muñeca enorme para su edad.